Fue el año del 2007 que mi vida tendría un inmenso cambio en mi personalidad, recuerdo que yo estaba de vacaciones por San Salvador en el mes de octubre y yo estaba buscando un deporte para divertirme y aprovechar mi tiempo, el tipo de deporte que yo buscaba era algo que fuera como el fútbol, ping pong o algún otro que fuera sano y tranquilo pero mi padre me dijo que practicara un arte marcial para que me diera mas carácter y disciplina pues yo en ese entonces era un tipo muy reservado, tranquilo, algo antisocial hasta cierto punto, mi padre me sugirió que practicara boxeo que eso me iba a ayudar a deshacer mis defectos, yo no quería practicar boxeo porque tenía mucho temor a salir lastimado y que las peleas no eran lo mío, pero el insistió y me dijo que si tenía esa mentalidad así iba a vivir por el resto de mi vida,con inseguridades, con poco carácter y sin valor de enfrentarme a mis miedos.
Medite mucho sobre lo que mi padre me dijo hasta que acabe aceptando la propuesta, empecé a practicar boxeo, a medida que entrenaba me hacía sentir más fuerte, más seguro, más valiente hasta tal punto de empezar a pelear en el ring, ganando mi primer pelea, algo que me hizo sentir poderoso y explotando de euforia, era el gigante que yo tenía dormido desde hacía mucho tiempo y que en ese entonces estaba despertando de nuevo.
Fue ese deporte que me ayudó a lograr lo que soy hasta ahora, no es que sea un gran peleador ni que soy un matón, pero el carácter que tengo si lo es a comparación de como yo era antes.
sábado, 10 de enero de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Buena anécdota! Disciplina y costancia... eso me gusta de las artes marciales. Siga!!
ResponderEliminar